El día libre que trabajé

Hoy ha sido un gran día, a pesar del calor y la calima. Estoy feliz, orgullosa y satisfecha. Debería haber librado, pero finalmente libraré el jueves, lo cual me va a ir de perlas para hacer la mudanza a mi nueva casa, en la lomada de Tecina.

He entrado a trabajar a las 10:30h, las 11:30 hora peninsular. He estado con unos chicos de Zaragoza que han venido a instalar varios soportes publicitarios por el hotel, dando una vuelta por las instalaciones, lo cual no viene nada mal para refrescar lo enooorme que es el complejo. El director me ha visto y ha alabado mi gusto al vestir, añadiendo “así sí que parece usted una mujer… errr… hecha y derecha”. Ahí lo llevas, morena.

A las 12:30h he subido a RR.HH. y le he comentado a la Directora de RR.HH. (Pilar), el apunte que me hizo el otro día el Director, referente a mi obligación de deberme al hotel y la sugerencia de venir a trabajar en falda o vestido, no con pantalones. Pilar me ha dicho que venga como me dé la gana. “Dios, este hombre me desconcierta, vaya forma de decir que te sienta mejor la falda…” ha apostillado. Nos hemos echado buenas risas con esa y un par de anécdotas más y luego he bajado a RR.PP. de nuevo, para empollarme el plan de marketing 2012. El método de trabajo aquí me fascina. Es excelente.

Después de comer me han liado para hacer de modelo en el spa, para probar una envoltura de algas, porque están formando a las chicas sobre nuevos productos y tratamientos. Entre el calorcito, los aromas riquísimos y varios masajitos, me he quedado medio atontada y con ojitos el resto de la tarde. A las 17:30h el Director se ha pasado por la oficina y me ha preguntado: “¿Qué hace usted aquí todavía?” y me ha mandado para casa. Vamos, que he sufrido lo que podría denominarse una “durísima jornada de trabajo”.

En mi nuevo garbeo por el pueblo me he comprado un chalequito blanco en una tienda chulísima que tiene ropa de diseño de un modisto de Tenerife y un brick de gazpacho para cenar. Luego he vuelto a la tienda de Movistar. “Hola, Mara”, me ha saludado la chica, nada más entrar por la puerta. Se me ha debido de poner aún más cara de tonta. Qué ilusión que se acuerde de mi nombre… Le he preguntado si podía subirme la tarifa del pincho de 500Mb a 2Gb y me ha sugerido que lo agote y pruebe a ver si la velocidad no me va mal, antes de gastarme más dinero. Qué mona. Luego me ha estado enseñando la tienda de decoración que tiene al lado, aparentemente cerrada, pero comunicada por dentro con la de Movistar. Voy a necesitar varias cosas para mi nueva casa… “Te voy a hacer descuento en todo lo que pueda Mara, qué bien que hayas encontrado ya casa y te vayas instalando”. Esta mujer ya me puede pedir lo que sea, que se lo doy de mil amores.

Antes de irme me ha dicho que cualquier cosa que necesite, que le pregunte y que tenga paciencia, que ya iré conociendo gente, que si me animo a salir a caminar con ella y con no sé quién por las tardes, que le diga. “Para echarnos unas risas y estirar las piernas”. ¡Es un ángel! El jueves volveré para comprar sábanas, colchita y demás. Estoy entusiasmada con mi nueva “amiga”, Nuria.

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Categories: Querido Diario, Sensaciones | Tags: , | Leave a comment

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