Valle Gran Rey

Hoy he librado, así que he decidido ir a conocer Valle Gran Rey. Me he quedado flipada. Es increíble, un paisaje como de película, entre acantilados, con casitas preciosas, palmeras, terrazas en las lomadas con mangos, papayas, bananas… He ido a la Playa del Inglés porque Nuria me dijo que esa playa era preciosa. Lo es, aunque en la playa me he sentido muy fracasada y no es para menos.

A los pocos minutos de plantar mi chiringuito: Toalla, bolsa, cholas, etc. ha venido una súper ola y me ha calado entera, como a cámara lenta. Qué sensación la de levantar la parte de abajo de la toalla, levantar el culo, recular como un cangrejo humano y sentir que todo el esfuerzo es en balde. Me he visto por lo tanto obligada a meterme hacia tierra firme, dejando el surco de humedad sobre la arena y remarcando mi pringadez. “Bueno, estas cosas pasan”, he pensado, muy digna, “Vamos al agua”.

A pesar del oleaje, que acojonaba bastante, yo veía que la gente se metía en el mar, así que le he echado valor y para dentro que me he ido. En qué hora. A la tercera ola me he pegado un revolcón en el fondo que he salido como un gato de la lavadora, con los pelos por la cara, habiendo tragado unos 2 ó 3 litros de agua. Qué sensación de derrota cuando me he tumbado sobre mi toalla empapada. Ay.

Luego he visto a una señora tumbada encima de la arena, untándose el polvo negro de pies a cabeza y he pensado que eso tenía que ser bueno. ¿No paga la gente por ponerse piedra volcánica caliente encima? ¡Pues ahí era de gratis! Así que he hecho la croqueta y me he exfoliado bien la piel. Ni tan mal, oye. Luego me he remojado un poco para limpiarme y a las 13h he decidido pirarme, con arena en las orejas, nariz y ombligo como para construir el castillo de Disney a escala real.

Cuando salía de la playa me ha pillado un guiri por banda… “¡Qué calor!” y como había un paseillo hasta la carretera, hemos empezado a hablar. Resulta que era un holandés llamado Bartolomé que llegó a La Gomera en el 83 para hacer un estudio sobre migraciones y hippies y ahora se había comprado una casa allí. Nos hemos tomado un juguito de mango en una terracita y luego me ha llevado a conocer a su hija y su finca en mitad de una de las lomadas, entre terrazas, un lugar precioso, imponente. Me ha regalado un CD de salsa que había grabado con un venezolano (¿?) y a las 14:30h he conseguido rechazar su invitación a quedarme a comer, que se ha puesto muy pesado.

Se había hecho tarde, así que de vuelta a San Juanito he parado a comer en Alajeró y me he puesto las botas: Potaje de berros y cherne con papas. He llegado a casa y después de dos horacas de siesta me ha llamado Nuria (mi primera y única amiga aquí, de momento): “Voy con mi marido a tomar algo, vente”. Me he arreglado un poco (ayer me presentó a medio pueblo y yo, que venía de la playa, con pelos de loca, la bata de la playa y las cholas, muertita de vergüenza) y he bajado al pueblo. Nos hemos tomado una cervecita, hemos dado un paseo y me han estado explicando un montón de cosas: de los vecinos, de pesca, de sus vidas… Me lo he pasado genial.

Ahora toca ir a dormir, que mañana pillo el primer ferry a Tenerife. Uuuhhh… Civilización!!! Estoy como si fuera la noche antes del primer día de colegio.

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Categories: Personas y personajes, Turisteo | Tags: , , , | Leave a comment

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