Se ha escrito un crimen

Se ha escrito un crimen. Y no me estoy refiriendo a que me hayan robado el corazón. NO. Que también. Pero bueno, el caso es que no hay que lamentar víctimas mortales (por el momento), pero aviso a mis queridos lectores de que la siguiente historia, basada en hechos reales, puede ayudarles a perder la fe en la humanidad, aunque se echen algunas risas por medio.

El tenebroso relato comienza un soleado día de primavera en La Gomera…

Domingo, 9 Junio

Aparentemente, nada nuevo bajo el sol (literalmente). El Sr. Pepiten de los Paloten llega al hotel, como un cliente más, pasando completamente desapercibido (o casi) entre las decenas de parejas de pelo cano, a pesar de tener 24 años, ir solo y llevar el pelo amarillo pollo.

Vale, ahí deberíamos haber empezado a sospechar algo, es posible.

Lunes, 10 Junio

El Sr. de los Paloten se dirigeSe-ha-escrito-un-crimen--4-temporada-9075-E1 a la oficina de Mara Maravillas a media mañana, mostrando gran interés en comprar una de las villas de lujo de la empresa.  A las 15h Pepiten sube con Mara y tras visitar una de las viviendas asegura haberse “enamorado” e insiste en bajar a la oficina para firmar el contrato de compra-venta esa misma tarde. Habla con su madre por teléfono y le cuenta exaltadísimo lo mucho que le gusta esa villa y no deja de repetir que por fin ha encontrado la casa de sus sueños. Aquí comienza el delirio. Pepiten afirma que su padre vendrá el sábado con un maletín con el dinero en efectivo (solo medio millón de Euros) para dejarlo todo cerrado cuanto antes. Vale, algo empieza a atufar, así que Mara, para no pillarse los dedos, le cita al día siguiente para tratar el tema (algo delicado) con la Directora de Ventas.

Martes, 11 Junio

El Sr. de los Paloten se reúne con Mara y la Directora de Ventas, confirmando su interés en adquirir la villa. Asegura haber hablado con su notario para resolver algunas dudas. Los tres suben de nuevo a la vivienda y contactan a una importante decoradora para fijar una cita con ella el jueves y así comenzar a trabajar en un proyecto de decoración para la villa.

Jueves, 13 Junio

La decoradora acude a La Gomera para hablar con el cliente y comenzar a plantear el proyecto de interiorismo. A las 11h el Sr. de los Paloten aparece en la oficina con unos “amigos”, los Sres. Puturrudefuá, también clientes del hotel, para subir a ver la villa en la que él está interesado y otras viviendas, ya que los “amigos” también están interesados en comprar una villa de lujo.

Una vez arriba, tras visitar la villa del Sr. de los Paloten, proceden a ver otra de las propiedades. Pepiten manifiesta también gran interés en adquirir esa villa y ofrece comprar ambas por 1.000.000€ (estamos que lo tiramos). En este punto de la historia Mara ya está tan flipada que no puede dar crédito y se resigna a dejar fluir los acontecimientos, con gran incredulidad: Las dos viviendas más feas de la urbanización se las iba a quitar de encima de un plumazo. Demasiado bonito para ser verdad, pero vale, los milagros también existen.

Efectivamente, se llega a un acuerdo de compra-venta de ambas propiedades y Pepiten entonces pasa a reservar junior suites para 15 de sus “mejores amigos”, que dice vendrán a celebrar con él la compra de las viviendas el 1 de julio… ¿Tantos amigos y va de vacaciones solo? ¿Tantos amigos y solo 90 en Facebook? Mara ya había empezado a investigar.

Sábado, 15 Junio

Segundo día libre de Mara y día anterior a la salida del Sr. de los Paloten. El cliente acude a la oficina de RRPP solicitando un vehículo de la empresa para subir (¿Otra vez? Qué pesadilla…) a la villa . Al no encontrarse Mara en el hotel, la responsable de RRPP ese día le informa de que eso no será posible. De puente a puente y tiro porque me lleva la corriente, Pepiten informa entonces de la misteriosa desaparición de su cartera con tooodas las tarjetas de crédito y tooodo su dinero en efectivo. ¿Coincidencia? No lo creo. Pero como algunas personas todavía creemos en la bondad del ser humano, alguien acompaña a Pepiten a la Guardia Civil para realizar la denuncia pertinente.

Y, claro, El Sr. de los Paloten se encuentra a menos de 24h de abandonar la isla sin un chavo encima. Además ¡qué casualidad! sus padres se encuentran volando hacia Nueva Zelanda (JAJAJAJAJAJA, joder, qué ingenuos somos)  y  no tiene manera de pagar su factura. Por lo tanto, además de dejar su factura abierta, se le entregan 130€ en efectivo para gastos de viaje (además de ingenuos, un poco tontos también somos), a la espera de que llegue a la cuenta bancaria del hotel la transferencia online de la cual entrega justificante por escrito.

Crucemos los dedos por que sea una persona honrada. POR DIOS.

Domingo, 16 Junio

El Sr. de los Paloten abandona el hotel. La Directora de Ventas, entre buena persona y ambiciosa profesional, le acompaña al aeropuerto y le asiste hasta que sale su vuelo. No sin antes acceder a darle otros 100€ de su bolsillo.

Martes, 18 Junio

La transferencia no ha llegado todavía a la cuenta del hotel y a Mara se le están hinchando las pelotinguis. Sin embargo, para su tranquilidad, Pepiten le envía un email confirmando su llegada sano y salvo a Berlín e indicando su NIE para redactar el contrato de compra-venta de las villas.

Por otro lado, una compañera informa a Mara de que cree que el Sr. de los Paloten se llevó la llave de la villa, ya que anduvo por la Recepción con unas llaves similares a las de las viviendas de lujo de la empresa. Mara confirma que tras entregar la llave a la decoradora, ella no se le devolvió y la llave no aparece por ningún sitio. GENIAL. El tío se ha llevado la llave. Marronazo al canto. Vamos a rezar por que efectivamente vuelva el día 1 de julio y todo quede en un sustito.

Minutos más tarde, la compañera de Maravillas recibe una extraña llamada. Antes de colgar, un pensamiento cruza su mente como un rayo: “Voy a contar esto y nadie me va a creer. Mejor le paso la llamada a Mara”…

– Dirección, buenas tardes.

– Buenas tardes, le llamo de Guardian Enterprise, somos una empresa de “business contacts” de Berlín y quería confirmar que la información que tenemos en nuestra base de datos es correcta. ¿Podría decirme el nombre del Director del hotel?

– ¿Sería tan amable de decirme el nombre que consta en su base de datos?

– Pepiten de los Paloten.

– (Uy, qué paranoia, le he entendido Pepiten de los Paloten). No, no, por favor, tome nota, el Director del hotel es José Pérez… (Ya por descartar que se estuviera volviendo loca:) De todos modos, ¿qué nombre me ha dicho que le consta?

– Pepiten de los Paloten.

– (Mientras toma nota del número de teléfono que aparece en pantalla) ¿De qué empresa me ha dicho que me está llamando?

– Guardian Enterprise… pero somos una empresa muy nueva. No nos va a encontrar en Internet.

– (Al borde del infarto. ¿Qué clase de broma es esta?) Muy bien, pues un placer. Adiós.

Abrir Google y meter el número con prefijo de Alemania fue cuestión de 10-15 segundos. “Happy Hippo Hostel”. WTF??? ¿Qué coño es esto? “Voy a llamar”

– Buenas tardes.images

– Buenas tardes. ¿Estoy hablando con Happy Hippo Hostel?

– Sí.

– Quisiera hablar con un cliente que está alojado con ustedes. Se llama Pepiten de los Paloten.

– Pues el señor no se encuentra. Ha salido.

La mandíbula más descolgada del universo era la de Mara tras escuchar lo imprevisible. O bueno, quizás no era tan imprevisible, pero joder, ¡¡¡qué paranoia!!!

Mara entró en el despacho del Director derrapando subida a sus tacones de 15cm, con cara de haber visto al fantasma de Sara Montiel. O peor. No sé. El Director no dejaba de repetir “¡¡¡Tranquilícese, Sra. Maravillas, por favor, tranquilícese!!!” Mara no dejaba de repetir “¡¡¡Es un jodido psicópata, es un jodido trastornado!!! ¿¿¿Qué quiere de nosotros???” dándose cabezazos contra la pared.

Miércoles, 19 Junio

La transferencia seguía sin llegar, así que en un alarde de ingenio Sherlockholmesiano, Mara prosiguió su googlinvestigación. Pepiten tenía una web. En la que publicaba un poema a su madre muerta. Dios. ¿Pero qué clase de monstruo es este tío? ¡¡Si habló con ella por teléfono!!

Mara decide entonces contactar con el banco desde el cual el Sr. de los Paloten supuestamente había la transferencia. Una señorita muy amable y educada le confirma que:

1. No existe ese número de cuenta

2. Tampoco existe ese número de cliente

3. Lo lamento, pero tampoco hay ningún cliente con ese nombre

4. Ni con esa dirección

Efectivamente, la Guardia Civil confirma que el NIE que ha enviado tampoco existe. ¿Tongo? Nooo, vamos, vamos a darle la última oportunidad. Eso sobre todo lo pensaba la Directora de Ventas, más que nada por no perder credibilidad y 100 pavets.

Mara, apoyada (o más bien obligada) por el Director del hotel a llamar al Happy Hippo Hostel de nuevo, espera hasta 6 tonos…

– Happy Hippo Hostel, buenas tardes.

– Buenas tardes. Quiero hablar con el Sr. Pepiten de los Paloten, por favor.

– … ¿Usted me llama de Tenerife, verdad?

– Sí.

– Hummm. Yo le llamé ayer. Lo siento, quería comprobar si todo lo que nos estaba contando era cierto. Y no. Al Sr. de los Paloten se lo llevó anoche la policía.

El pobre recepcionista comenzó entonces el terrible relato: El Sr. de los Paloten les había asegurado en Happy Hippo que él era el nuevo Director del hotel donde trabaja Mara y había ofrecido contratos de trabajo falsos a varios recepcionistas del hostal, solicitando la entrega de dinero en efectivo a cuenta, a cambio de las llaves de la famosa villa, que ofrecía como alojamiento a los pobres chicos. Además, le habían cazado usando tarjetas de crédito de otros huéspedes y comprando varios vuepeter-falk-colombolos con Air Berlin.

Mara, ojiplática, anonadada y sin dar crédito a todo lo que estaba escuchando, no dejaba de repetir “Oh mein Gott. Unglaublich. Unglaublich“, mientras el Director reía nerviosamente, dando vueltas por el despacho, golpeando la palma de una mano con el puño de la otra y murmurando “Hijo puta, yo no viví 8 años en México para nada” y la Jefa de Recepción hacía gestos a Mara para que cerrara la boca.

Pepiten había mentido, había hecho una denuncia falsa, suplantado el puesto de otra persona, falsificado contratos de trabajo, incluso sellado los papeles con los cuños que hay sobre la mesa de RRPP, robado las llaves de una propiedad privada, timado a cuantas personas se le habían puesto a tiro y lo peor de todo: Había jugado con la buena voluntad de demasiadas personas, malgastado su tiempo, su energía y haciéndoles sentir miserables.

Pepiten, ojalá te pudras en el trullo y te rapen esos cuatro pelos mal teñidos. ¡Capullo!

FIN

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