Adiós Verano

vacacionesEste verano ha sido súper especial. Aunque no me he tomado un mojito viendo la puesta de sol. Ni un gin-tonic. No ha ocurrido nada de eso, no veis que no hay testimonio en Facebook… Tampoco he terminado ningún triatlón. Bueno, de hecho ni lo he empezado. Ni me he entrenado para ello, vamos. No me he comprado unas deportivas nuevas, ni un vestido de rayas blancas y azules y tacones de corcho. No me he puesto mechas, aunque he de admitir que sí me he pintado las uñas de los pies de colores fluor, como rezaba la Cosmopolitan. Tampoco he tenido una noche loca, ay, besar tu boca entre la cerveza y el tequila y tu boca con la mía (y menos mal, porque vaya pestazo de aliento). Tampoco me he torrado al sol con mis amigas viboreando sobre otras mujeres con una Mahou en la mano. No he viajado a ningún lugar exótico. Por no viajar, ni a Benidorm me he ido, oigan. Sin embargo, por muchas razones, este verano ha sido inolvidable…

Por ejemplo, mi operación bikini, inexistente en años anteriores, este 2014 ha consistido en engordar. Mucho. Más de lo que jamás imaginé. Hasta rondar el peso equivalente a un señor de 40 años gordo, peludo y calvo. Así me imagino yo encima de la báscula según veo subir la agujita. ¡Y me sigue sirviendo el bikini! ¡Y no me queda mal! Mi conclusión: La operación bikini es algo completamente personal. Apuesto a que hay gente cuya operación bikini es en noviembre y consiste en hincharse a sandwiches de jamón y queso. ¡Minipunto para la libertad de expresión (e interpretación)!

imagesLlegado este punto os preguntaréis cómo he hecho para engordar de esta manera. Seguro que estáis pensando que he comido como si Nestlé y Panrico fueran a cerrar mañana. Y os equivocáis. Porque he comido más fruta en los últimos 6 meses que en los últimos 6 años. Aproximadamente el triple. Sin exageraciones. Manzanas, peras, plátanos, papaya, mango, sandía, cerezas, melocotones y nectarinas… Asombroso. Si me lo dicen el verano pasado no me lo creo. Y esos zumitos frescos en los bares de La Gomera. Por menos de 3€. Mmmmm. Pasen y beban. Simplemente, no hay palabras.

 

Obviamente, mi nuevo estado físico no ha pasado desapercibido a la gente, que ha empezado a llamarme “gordi”, así, en toda la cara. Y yo les he dejado, ojo. Sin ofenderme. Incluso me ha hecho gracia. Me acuerdo de Gordi el de Los Goonies. Y de Slot. Y me imagino a mí misma comiendo chocolate y con los mofletes hinchados y sonrosados, la cara toda manchada de migas y alguien frotándome el flequillo. Felicidad, vamos. Y la gente ha sido en general tan amable y amorosa… Claro, los gordis inspiramos ternura.

Otra cosa muy guay es que este verano, en La Gomera, no ha hecho calor. Este verano ha estado fenomenal. Vale, no habré salido de vacaciones a ningún sitio chulo y molón donde hacer quinientas fotos y colgarlas en redes sociales, pero qué demonios, he pasado mis vacaciones en un destino vacacional alucinante. Y sin gastar un chavo. No está mal, ¿no? (Aquí el que no se consuela es porque no quiere y además es un pesimista). Hemos ido a nadar a la playa, que está per-fec-ta, de paseito aquí y allá, nos hemos deleitado con el cuidado (aunque asilvestrado) y frugal jardín y hemos disfrutado de la casita, que hemos deconstruido y redecorado hasta el infinito y más allá… (Gracias a Telepedidos Ikea y otras marcas que no mencionaré, ahora estoy tratando mi adicción a las compras online y gestionando varias deudas millonarias con un par de entidades financieras). En general, muy paz y amor todo.

balooSin embargo, a pesar de aparentar una vida tan Malibú y de ser esto un paraíso de tranquilidad, el verano no ha estado exento de emociones, incluyendo varias auditorías en el trabajo e incluso un accidente de coche. ¿Que cómo pueden chocar dos vehículos en La Gomera? Una isla que carece de semáforos, sin autopistas ni prácticamente incorporaciones… Pues… no sé, pero lo he hecho posible. Y ¿por qué chocar con cualquiera de las cafeteras / lavadoras con ruedas que circulan por estas carreteras de dios, pudiendo colisionar con el único coche de gama alta que ha circulado en La Gomera en los últimos 2.000 años? Dejaré los detalles a imaginación de cada uno…

En definitiva, con sus altos y sus bajos, sus risas, sus canciones, sus siestas de hamaca o mañanas agitadas en el trabajo, este verano ha sido inolvidable. Pronto hay luna llena, pronto hay cambio de estación. Se respira un aire nuevo, limpio, suave, una brisa que acaricia la nuca y los labios, que se desliza entre los dedos. Huele fresco, dulce. ¡Adiós verano! Fue bonito mientras duró. Y lo hemos disfrutado. Gracias al verano y, una vez más, gracias a la vida, que tanto nos está dando…

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Categories: Querido Diario, Sensaciones | Leave a comment

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